«Y todo el que observe estas cosas, sea colmado
en el cielo de la bendición del altísimo Padre,
y sea colmado en la tierra de la bendición de su amado Hijo con el santísimo Espíritu Paráclito
y con todas las virtudes del cielo y todos los santos.
Y yo, el hermano Francisco, pequeñuelo, vuestro siervo,
os confirmo tanto cuanto puedo, interior y exteriormente, esta bendición».
(Test 40-41)
A los hermanos de la Provincia, a las hermanas contemplativas,
a los hermanos y hermanas de la OFS, de los movimientos juveniles franciscanos, de las hermandades y cofradías asociadas a nuestra Provincia,
a las comunidades educativas y a todos los que os sentís atraídos por el testimonio de vida de Francisco de Asís.

